Reflexión 92: Cerrando un año de regresiones

Hace unas horas, antes de sentarme en serio a escribir mi reflexión de final de año, tenía la sensación de que este 2015 había sido un año difícil. En este momento, después de repasarlo en profundidad y conscientemente, me doy cuenta de que ha sido un año maravilloso.

Y es que las cosas, a veces, no son lo que parecen a simple vista. Y arrastramos durante mucho tiempo sensaciones equivocadas sobre temas no cerrados porque un día no nos paramos a verlos desde otra perspectiva o simplemente, porque presuponíamos que no se podían cerrar.

2015 ha sido el año de cerrar cosas. Un año en el que he ido echando la vista atrás, viendo qué cosas hubiera querido hacer o decir y no había dicho o hecho… No sé si tiene algo que ver con la crisis de los 40 o con una madurez que ha llegado de repente pero el caso es que me he despojado de presuposiciones sobre lo que “podría pasar si…” para pasar a la acción y experimentar realmente “qué pasa cuando…”.

Y la realidad es que de todo aquello que yo pensaba que podía pasar, no ha pasado nada. Al contrario, todo ha ido fluyendo fácil, sin darme cuenta, de forma que aquello que yo pensaba que había que cerrar y olvidar, ha vuelto a mi vida en forma de alegrías y grandes momentos. Creo que este es mi mayor aprendizaje del año: “Si no haces nada, no pasa nada”. Hay que tomar acción, decidir, lanzarse a la piscina, asumir la responsabilidad…

He mirado atrás, mucho. No con nostalgia añorando tiempos mejores, sino con la determinación de recuperar cosas, sueños, personas… y vivir momentos que no me había permitido vivir en todos estos años. La regresión es fantástica cuando la haces para traer del pasado aquello que nunca debió haberse quedado allí y lo pones en el presente o para cerrar definitivamente aquello que nunca debiste cargar contigo.

Así que, ahora que toca despedir este año, sin historias pendientes con el pasado y con todos los sueños (los de antaño y los de ahora) en proceso de cumplimiento, es el momento de hacer la lista de objetivos para 2016. No es muy larga, solo espero poder materializar mi nuevo proyecto profesional (que supondrá un cambio total), seguir contando con mis fantásticos/as amigos/as y seguir en el camino del aprendizaje y el crecimiento.

Seguro que el nuevo año se encarga, sin que yo lo ponga en mi lista de objetivos, de poner por el camino situaciones surrealistas, historias que contar, historias que olvidar y retos que superar. Pero de eso ya nos ocuparemos cuando suceda…

Por último, antes de cerrar 2015, un ejercicio de agradecimiento a todas aquellas personas que siguen ahí, a pesar de mis borderías (cada vez más esporádicas), de mis inseguridades, de mis miedos y mis locuras. Gracias a las que han aparecido de repente y se han instaurado en mi vida con sus sonrisas y su buen rollo. Gracias a las que han pasado de largo evitando tener que soportar cargas innecesarias. Gracias a todas las personas que están o las que han estado y han continuado su camino, porque de todas he aprendido algo y a todas tengo algo que agradecer, seguro.

A seguir aprendiendo, seguir creciendo y seguir cumpliendo sueños. ¡Feliz 2016!

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2 comentarios

  1. Hola preciosa, qué ilusión recibir tu post de hoy y darme la oportunidad de asomarme por aquí después de tanto tiempo. Tienes razón, a veces las cosas no son como parecen a primera vista y este año tan difícil para muchos de nosotros, ha tenido algo de genialidad porque, como bien dices, poder cerrar es primordial para dejar que entren nuevos aires.
    Mi balance lo dejo para mañana con el alba del año nuevo. Lo haré esperando la salida del sol en mi playa, mirando ese mar que tanto inspira mis emociones, escuchando el mensaje de las olas que traen buenas y se llevan malas vibraciones, olfateando esa sal que curte y pone chispa a los sinsabores de la vida, saboreando un nuevo amanecer, un nuevo día, un nuevo año con todas sus posibilidades y sintiendo ese tibio calor que permite la regeneración y el volver a despertar.

    Feliz 2016, Susana. Seguiremos aprendiendo!

    • Qué bien, Yolanda! Poder dar la bienvenida a un nuevo año mirando al mar es un privilegio! Disfrútalo, siéntelo a tope, empápate de la emoción de la brisa y el sol al amanecer, fluye… da igual si reflexionas sobre el año que ya pasó o simplemente vives el momento. Te espero en 2016, gracias por estar ahí 🙂 🙂

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